Saltar al contenido

La Realidad de la Garnacha

La garnacha es una de las principales uvas en España, que dirige el destino de miles de botellas de vino en algunas  D.O. de España. Sin embargo, esto ocurre desde hace unos 10 años aproximadamente. ¿Qué ha pasado?

La Garnacha en España

Al igual que en el resto del mundo, en España la garnacha es una de las uvas más plantadas. Sin embargo, no lo era anteriormente. Su destino era el de acompañar a otras uvas principales como la Syrah, Cabernet Sauvignon, Merlot, etc. Uvas muy plantadas en nuestro país pero foráneas, no consideradas autóctonas. Uvas que no representan ni dan autenticidad ni personalidad a un territorio.

Afortunadamente esta tendencia de querer parecerse a otras regiones vitivinícolas que no tienen nada que ver con las nuestras ya ha pasado. Era una tendencia sin sentido por motivos obvios, como son de latitud, tipos de terreno, clima, historia, tradición…Además, también ha habido otras modas pasajeras de elaborar vinos excesivamente contundentes, cargados de tanicidad y cuerpo, cuando a veces el saborear un vino se convertía en una tortura, faltos de acidez y frescura, faltos de filosofía y diálogo, faltos de perspectiva ni visión de presente y futuro, y faltos de querer mantener una comunicación con el primer gran interlocutor que es el consumidor final.

En definitiva, esta tendencia pasó, relativamente rápido. Industrias como la cervecera lo debieron lamentar, y seguro que hasta ese momento habían notado un aumento de consumo…

En España la Garnacha lleva plantada desde hace siglos. Regiones tan importantes como Aragón (Calatayud), Navarra, Catalunya, en el Priorat (representando el 40% del total del viñedo plantado), Madrid (Sierra de Gredos), La Rioja y muchas otras más en menor importancia de plantación, han dado una nueva vida a esta uva semi-olvidada y la han incorporado como abanderada de sus bodegas. La acidez y la frescura se han convertido en protagonistas principales de una película encantandora cuyo título es “Delicadeza y Sutilidad”.

Origen de la uva

Hasta hace bien poco, la Garnacha se consideraba de origen español. Sin embargo, estudios recientes han demostrado su existencia en Cerdeña desde hace unos 3000 años.

Es una uva de maduración tardía, por lo que ya tiene un punto a favor por el clima de la península. Estas son sus características principales:

Es una uva todorreteno, aunque las plantaciones de altura le favorecen; aromas y sabores a sotobosque, tierra húmeda, frutillos rojos, frambuesas y fresas, acabando con unas sutiles notas especiadas, pimienta, que le dan un carácter especial.

A veces nos puede recordar a la gran Pinot Noir, todo este recuerdo rodeado de una delicada complejidad; es algo propensa a la oxidación, cosa que requiere un buen trabajo por parte de los viticultores y enólogos que se va consiguiendo poco a poco con el paso de las añadas y el necesario entendimiento con la naturaleza; de piel delgada, le cuesta coger color, con lo que se convierte en un vino de poca capa.

A menudo se utilizan para elaborar vinos dulces naturales debido a su alto contenido en azúcares (vins de Banyuls). En Francia es una uva muy plantada y apreciada en zonas tan importantes como Côtes du Rhône, Châteauneuf-du-Pape, Languedoc-Rosellons.

En la isla de Cerdeña, posible lugar de origen, es conocida comúnmente como Cannonau, y proporciona colores intensos y de alta graduación. Y en Australia, llegó a principios del siglo XIX.

Tipos de Garnacha

Los parientes del mismo nombre y más conocidas son la Garnacha Blanca, la Garnacha Peluda y la Garnacha Tintorera; la primera muy plantada en España, sobre todo en Catalunya donde se elaboran vinos blancos extraordinarios; esta uva blanca, con sus característicos aromas y sabores a frutas blancas como la pera, el melocotón y albaricoque, es una aliada del paso del tiempo y acepta elaboraciones acompañadas de estancias en barricas de roble.